Cómo elegir calzado sanitario: lo que importa de verdad
Marta Pueyo SastreUn calzado puede parecer cómodo durante cinco minutos en una tienda y convertirse en una tortura en la séptima hora de turno.
Quienes trabajamos en sanidad caminamos, permanecemos de pie, giramos, frenamos, empujamos, nos agachamos y nos movemos con rapidez sobre superficies que a veces están húmedas. Por eso, elegir el calzado sanitario no es una cuestión puramente estética ni se resuelve buscando en internet “el más cómodo”.
El modelo adecuado debe responder a tres preguntas: ¿de qué riesgos tiene que protegerte?, ¿encaja realmente con la forma y las necesidades de tus pies? y ¿continúa funcionando bien después de varias horas?
En esta guía no encontrarás una marca ganadora ni la afirmación de que exista una suela perfecta para todo el mundo. Encontrarás algo más útil: un método para valorar cualquier zapato o zueco sanitario con criterios de seguridad, ajuste, comodidad y uso real.
La idea esencial: el mejor calzado sanitario no es el más blando, el más caro ni el que mejor queda con el uniforme. Es el que se adapta a tus pies y a los riesgos reales de tu puesto sin crear nuevas molestias.
Antes de comprar: empieza por tu puesto, no por el escaparate
Dos profesionales pueden llevar el mismo uniforme y necesitar calzados diferentes. No afronta exactamente los mismos riesgos una TCAE que trabaja en hospitalización que una persona destinada en quirófano, esterilización, cocina, lavandería, domicilio o una unidad con exposición frecuente a líquidos.
Antes de comparar modelos, revisa las indicaciones de tu centro, la evaluación de riesgos de tu puesto y las instrucciones del servicio de prevención. Pregúntate:
- ¿Paso más tiempo caminando o en bipedestación estática?
- ¿Existe riesgo habitual de suelos húmedos o contaminados?
- ¿Necesito protección frente a golpes, derrames o sustancias concretas?
- ¿Mi centro exige zapato cerrado, sujeción posterior o características específicas?
- ¿El calzado será de uso exclusivo en el trabajo?
- ¿Tengo dolor, deformidades, lesiones cutáneas, diabetes o alguna indicación podológica?
La elección individual nunca debe sustituir las medidas preventivas de la organización. Un calzado con buena adherencia ayuda, pero no corrige un suelo mal mantenido, un derrame sin señalizar o un ritmo de trabajo inseguro.
🔎 Primera comprobación: si tu centro proporciona o exige un calzado considerado equipo de protección individual, no lo sustituyas por otro modelo solo porque parezca más cómodo. Consulta previamente con prevención de riesgos laborales.
Calzado laboral, de protección y de seguridad: no son exactamente lo mismo
En Europa existen diferentes normas según el nivel de protección. La UNE-EN ISO 20347:2022 se aplica al calzado de trabajo u ocupacional de uso general. La UNE-EN ISO 20346 y la UNE-EN ISO 20345 incorporan otros niveles de protección frente a riesgos mecánicos, como la protección de los dedos.
La norma internacional de referencia para el calzado ocupacional es la ISO 20347:2021. En España, el INSST recoge las normas aplicables, los requisitos de marcado y la información que debe proporcionar el fabricante.
Esto no significa que toda persona sanitaria deba comprar por su cuenta un calzado con el máximo número de símbolos. Las prestaciones deben corresponder a los riesgos evaluados en su puesto. Más protección no siempre equivale a más comodidad, ligereza o adecuación.
¿Qué conviene buscar en el marcado?
Cuando el calzado se comercializa como calzado profesional o como EPI, comprueba el propio producto, su etiqueta y la documentación del fabricante. Según el tipo de calzado, pueden aparecer:
- identificación del fabricante;
- talla y referencia del modelo;
- año o periodo de fabricación;
- marcado CE cuando corresponda;
- número y fecha de la norma aplicada;
- categoría y símbolos de las prestaciones declaradas;
- instrucciones de ajuste, limpieza, mantenimiento, almacenamiento y limitaciones.
No interpretes un dibujo de una suela, la palabra “grip” o la expresión “antideslizante” como si fueran por sí solos una certificación. Busca la información técnica concreta y, si no está clara, solicítala al vendedor o al fabricante.
La normativa y sus símbolos pueden actualizarse. Por eso esta guía enlaza directamente con el INSST, en lugar de convertir una tabla normativa cambiante en una lista cerrada.
Método PASOS: cinco filtros para elegir calzado sanitario
He creado el método PASOS para convertir una compra confusa en una decisión ordenada. No es una escala clínica ni sustituye la evaluación preventiva: es una lista práctica para comparar modelos.
Puesto
Riesgos y normas del centro
Ajuste
Longitud, anchura y sujeción
Suela
Adherencia, estabilidad y flexión
Horas
Comodidad durante el uso real
Seguimiento
Desgaste, limpieza y síntomas
P — Puesto y peligros
El primer filtro es la seguridad. Valora el suelo, los derrames previsibles, la exposición a fluidos, los objetos que pueden caer y las exigencias de higiene o descontaminación. Si existe una indicación de tu organización, esa indicación va antes que una recomendación genérica de internet.
A — Ajuste real
El pie no debe deslizarse dentro del zapato ni quedar comprimido. Tiene que existir espacio suficiente para mover los dedos, pero sin que el talón se levante continuamente. La pala no debería presionar uñas, articulaciones o prominencias óseas.
La talla impresa es solo un punto de partida: puede variar entre fabricantes e incluso entre modelos de una misma marca. Si un pie es ligeramente mayor que el otro, prueba pensando en el mayor.
S — Suela y superficie
La suela debe ofrecer adherencia sobre las superficies previsibles de tu puesto, una base estable y un dibujo que pueda mantenerse limpio. El ensayo aleatorizado SSHeW, realizado con 4.553 trabajadores del sistema sanitario británico, encontró una reducción de los resbalones cuando se ofreció calzado con resistencia al deslizamiento evaluada específicamente.
Eso demuestra que la resistencia al deslizamiento importa, pero no que cualquier producto etiquetado comercialmente como “antideslizante” funcione igual en todos los suelos o contaminantes.
O — Horas y tipo de actividad
La sensación inicial no predice por completo lo que ocurrirá al final del turno. Una revisión sistemática sobre calzado y trabajos con bipedestación prolongada concluyó que la comodidad depende del equilibrio entre amortiguación y soporte, de la actividad realizada y de las características individuales.
Una suela muy blanda puede resultar agradable al principio, pero no necesariamente ofrecer la estabilidad que necesitas. Una suela más firme puede aportar estabilidad y, a la vez, provocar presión localizada en algunos pies. No existe una dureza universalmente perfecta.
S — Seguimiento
El calzado adecuado cuando era nuevo puede dejar de serlo cuando la suela se alisa, la mediasuela pierde propiedades, el interior se deforma o el sistema de sujeción deja de funcionar. La elección continúa después de la compra.

Los siete criterios que sí merece la pena comparar
| Criterio | Qué comprobar | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Ajuste | Dedos libres y talón estable | Roce, presión o deslizamiento interior |
| Sujeción | Que no obligue a agarrar el calzado con los dedos | El pie sale o se desplaza en giros |
| Adherencia | Prestación declarada y suela en buen estado | Suela lisa, endurecida o muy desgastada |
| Estabilidad | Base estable al caminar, girar y frenar | Sensación de inestabilidad lateral |
| Protección | Adecuada a líquidos y riesgos del puesto | Material incompatible con la tarea |
| Higiene | Limpieza según instrucciones del fabricante | Diseño imposible de limpiar correctamente |
| Comodidad | Ausencia de presión, roce y fatiga anormal | Necesidad de “aguantar hasta que ceda” |
¿Zueco sanitario o zapato cerrado?
No existe una respuesta válida para todas las personas y unidades. La decisión debe depender de la evaluación de riesgos, la política del centro, la sujeción que ofrece el diseño y las tareas realizadas.
| Diseño | Puede resultar útil cuando… | Debes vigilar… |
|---|---|---|
| Zapato cerrado | Necesitas mayor sujeción y cobertura del pie | Anchura, ventilación, limpieza y presión sobre los dedos |
| Zueco con sujeción posterior | Está permitido y ofrece una sujeción estable | Que la tira funcione, no roce y no permita desplazamientos |
| Zueco abierto por detrás | Solo si el puesto y el centro lo permiten expresamente | Menor sujeción, salida del pie y protección insuficiente |
Un zueco no es automáticamente mejor por ser sanitario, ni un zapato cerrado es adecuado solo por cubrir todo el pie. La geometría, el ajuste, el material, la sujeción y la suela importan más que el nombre comercial.
Cómo probar un calzado sanitario antes de decidir
Si puedes, pruébalo al final del día o cuando el pie haya estado activo, con el tipo de calcetín que utilizarás en el trabajo y con cualquier plantilla que tengas prescrita.
La prueba de los siete movimientos
- Camina a tu ritmo habitual durante varios minutos.
- Detente de forma controlada y comprueba si el pie se desliza.
- Gira hacia ambos lados sin movimientos bruscos.
- Ponte de puntillas suavemente y observa si existe presión.
- Flexiona ligeramente las rodillas manteniendo estabilidad.
- Simula un paso lateral como los que realizas alrededor de una cama.
- Revisa el pie al quitarlo: busca rojeces, presión o rozaduras.
Durante la prueba, valora:
- si los dedos pueden extenderse sin chocar con la puntera;
- si el talón permanece razonablemente estable;
- si aparecen puntos de presión en empeine, laterales o uñas;
- si la suela flexiona de manera compatible con tu paso;
- si tienes que contraer los dedos para retener el calzado;
- si el sistema de cierre puede ajustarse sin comprimir;
- si te sientes estable al cambiar de dirección.
🚫 “Ya cederá” no es una buena estrategia. Un periodo de adaptación leve puede existir, pero el dolor, el entumecimiento, la compresión de los dedos o el roce marcado no deberían considerarse normales.

¿Cuanta más amortiguación, mejor?
No necesariamente. La comodidad depende del equilibrio entre amortiguación, soporte, estabilidad, presión plantar, actividad y preferencias personales.
Una revisión sistemática sobre materiales amortiguadores durante trabajos de pie encontró indicios de que determinadas plantillas acolchadas y superficies más blandas pueden reducir el malestar, pero los estudios fueron heterogéneos. No permite concluir que la plantilla más gruesa o blanda sea siempre la mejor.
Otra revisión sistemática de lesiones relacionadas con el calzado laboral señaló que un calzado inadecuado puede relacionarse con rozaduras, callosidades, problemas ungueales, dolor y molestias en diferentes zonas del aparato locomotor.
Antes de cambiar la plantilla
- Comprueba si el fabricante permite sustituirla.
- No añadas una plantilla encima de otra si reduce el espacio interior.
- Verifica que el talón no quede demasiado elevado o inestable.
- Observa si la plantilla deforma la forma de apoyar el pie.
- Si utilizas una ortesis prescrita, pruébala dentro del modelo antes de comprarlo.
Modificar un calzado profesional puede alterar su ajuste y, en ciertos casos, alguna de sus prestaciones certificadas. Consulta las instrucciones del fabricante y al servicio de prevención cuando se trate de un EPI.
¿Un buen calzado evita el dolor de pies o de espalda?
Puede mejorar la comodidad y reducir determinados riesgos, pero no puede prometer que evitará cualquier dolor. El malestar durante un turno también depende del tiempo de pie, la distancia recorrida, las pausas, la carga física, la superficie, las lesiones previas, el descanso y otros factores.
La evidencia relaciona la bipedestación laboral prolongada con síntomas lumbares y de las extremidades inferiores, aunque la magnitud y los mecanismos varían entre personas y puestos. Puedes consultar la revisión sistemática y metaanálisis sobre trabajo de pie y síntomas musculoesqueléticos.
Por eso, el calzado debe formar parte de un conjunto de medidas: organización del trabajo, pausas posibles, alternancia de tareas, superficies seguras, técnicas adecuadas y atención a los síntomas. No debería utilizarse para responsabilizar a la trabajadora de problemas creados por unas condiciones deficientes.
Si al terminar el turno notas dolor, pesadez o hinchazón, consulta también el artículo específico sobre dolor de pies y piernas cansadas después del trabajo. Añade aquí su enlace cuando el artículo esté publicado con su URL definitiva, para no crear ahora un enlace inventado o roto.
Nueve errores frecuentes al comprar calzado sanitario
- Elegirlo solo por su apariencia. El diseño no informa por sí mismo sobre el ajuste o la adherencia.
- Confiar únicamente en opiniones ajenas. Un modelo excelente para otra persona puede no adaptarse a tu pie.
- Comprar la talla habitual sin probarla. La talla puede variar entre hormas y fabricantes.
- Confundir blandura con comodidad duradera. La primera sensación no cuenta toda la historia.
- Ignorar la anchura. Subir de talla no siempre resuelve una horma demasiado estrecha.
- Dar por hecho que todo zueco sanitario es antideslizante. Revisa las prestaciones declaradas.
- Añadir plantillas sin comprobar el espacio. Puede aumentar la presión y alterar la estabilidad.
- Utilizar la misma suela cuando ya está desgastada. El dibujo y los materiales pierden eficacia.
- Esperar que el calzado compense toda la sobrecarga. Ningún zapato sustituye descansos, prevención y condiciones seguras.
Una checklist para comparar dos modelos
No decidas únicamente por una sensación general de “me gusta”. Puntúa cada afirmación con sí, no o no puedo comprobarlo:
- ☐ Cumple las normas y requisitos indicados para mi puesto.
- ☐ Puedo identificar al fabricante y sus prestaciones.
- ☐ Mis dedos disponen de espacio suficiente.
- ☐ El pie permanece sujeto sin presión dolorosa.
- ☐ Me siento estable al caminar, frenar y girar.
- ☐ La suela es adecuada para las superficies de mi trabajo.
- ☐ Puedo limpiarlo siguiendo las instrucciones del fabricante.
- ☐ Es compatible con mis calcetines y plantillas habituales.
- ☐ No aparecen roces, presión, hormigueo ni entumecimiento.
- ☐ Conozco la política de cambio o devolución tras probarlo en casa.
Si una característica esencial de seguridad figura como “no puedo comprobarlo”, no la rellenes con una suposición. Solicita la ficha técnica.
Limpieza, rotación y sustitución
Un calzado sanitario debe mantenerse según las instrucciones del fabricante y los protocolos del centro. No todos los materiales toleran los mismos desinfectantes, temperaturas o ciclos de lavado.
Durante el uso
- Retira la suciedad visible siguiendo el procedimiento indicado.
- Deja que se seque completamente antes de volver a utilizarlo.
- No lo coloques sobre una fuente intensa de calor salvo que el fabricante lo permita.
- Revisa la suela y elimina con seguridad los residuos atrapados en el dibujo.
- No compartas calzado de uso personal.
- Si alternas dos pares, ambos deben ser adecuados para el puesto.
Señales de que debes revisarlo o sustituirlo
- el dibujo de la suela está liso o desgastado de forma irregular;
- aparecen grietas, desprendimientos o deformaciones;
- la mediasuela se ha hundido o comprimido;
- el cierre o la sujeción posterior ya no funcionan;
- el interior produce nuevos puntos de presión;
- el pie se inclina o desplaza más que antes;
- ha dejado de poder limpiarse correctamente;
- se ha superado la vida útil indicada por el fabricante.
No existe una cifra universal de meses o kilómetros aplicable a todos los modelos. La durabilidad depende del material, la frecuencia de uso, el peso soportado, la forma de caminar, las superficies y el mantenimiento.
Cuándo el problema necesita valoración profesional
Un cambio de calzado puede ayudar cuando existe un problema de ajuste, pero no todo dolor se resuelve comprando otro par.
Solicita valoración sanitaria o podológica si presentas:
- dolor persistente o que empeora;
- entumecimiento, hormigueo o pérdida de sensibilidad;
- heridas, ampollas recurrentes o lesiones que no curan;
- cambios de color o temperatura en el pie;
- hinchazón marcada, especialmente si es unilateral o repentina;
- deformidades dolorosas o dificultad para apoyar;
- dolor tras una caída o traumatismo;
- diabetes, alteraciones circulatorias o neuropatía junto con lesiones en los pies.
Atención urgente: busca asistencia inmediata si aparece dolor intenso repentino, incapacidad para apoyar, deformidad tras un traumatismo, un pie frío o pálido, o hinchazón unilateral acompañada de dolor, enrojecimiento, dificultad respiratoria o dolor torácico.
Del criterio a la compra, sin promesas vacías
Una vez que conozcas las exigencias de tu puesto, puedes consultar la selección de zuecos y calzado de El Arte de Cuidar. Hazlo utilizando la checklist anterior y revisando siempre la ficha de cada producto: estar incluido en una colección comercial no significa que cualquier modelo sirva para todas las unidades o riesgos.
También puedes visitar la tienda de El Arte de Cuidar y completar tu equipamiento según tus necesidades reales, no para acumular objetos que después no utilizarás.
Si buscas contenidos, herramientas y futuras guías prácticas, guarda el Centro de Recursos. Y si quieres comprender el propósito que hay detrás de este proyecto, puedes conocer la historia de El Arte de Cuidar.
Preguntas frecuentes sobre el calzado sanitario
¿Cuál es el mejor calzado para trabajar en un hospital?
No existe un único modelo mejor. Debe cumplir las indicaciones del centro, responder a los riesgos del puesto, sujetar correctamente el pie y mantener la comodidad y estabilidad durante las tareas reales.
¿Es mejor un zueco o una zapatilla?
Depende del diseño y del puesto. La etiqueta “zueco” o “zapatilla” no garantiza seguridad. Valora cobertura, sujeción, ajuste, limpieza, suela y requisitos laborales.
¿El calzado sanitario debe ser antideslizante?
La resistencia al deslizamiento es especialmente relevante cuando se trabaja sobre superficies potencialmente húmedas o contaminadas. Comprueba las prestaciones declaradas y las exigencias de tu centro; no te limites a una frase publicitaria.
¿Debe quedar un número más grande?
No necesariamente. Necesitas espacio suficiente para los dedos y para la posible variación de volumen del pie, pero una talla excesiva puede permitir que el pie se desplace. Evalúa longitud, anchura y sujeción conjuntamente.
¿Puedo utilizar plantillas de gel?
Solo si son compatibles con el calzado, no reducen demasiado el espacio y no alteran la estabilidad ni las prestaciones necesarias. Ante dolor persistente o una patología del pie, es preferible una valoración profesional.
¿Cuándo debo cambiar mis zapatos sanitarios?
Cuando la suela pierda dibujo o adherencia, el material se deforme, falle la sujeción, aparezcan grietas o el fabricante indique el final de su vida útil. No hay una duración universal.
¿Un calzado caro es necesariamente mejor?
No. El precio no garantiza que se adapte a tus pies ni que cumpla las prestaciones que requiere tu puesto. Compara la documentación técnica, el ajuste y la respuesta durante el uso.
¿Puedo llevar el mismo calzado en la calle y en el hospital?
Dependerá de las normas de tu centro y del área en la que trabajes. Por higiene, organización y conservación, suele ser práctico mantener un calzado laboral específico, pero debes seguir el protocolo aplicable.
La decisión final cabe en una frase
Antes de comprar, pregúntate:
“¿Este calzado es adecuado para los riesgos de mi puesto, se adapta a mis pies y continúa siendo estable cuando me muevo como lo hago durante un turno?”
Si no puedes responder a una de esas partes, todavía no tienes toda la información necesaria. Elegir bien no consiste en encontrar un zapato milagroso: consiste en tomar una decisión más segura, consciente y adaptada a ti.
Cuida los pies que te sostienen mientras cuidas 💚
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Seguir leyendo el blogSobre la autora
Soy Marta Pueyo Sastre, TCAE, enfermera, higienista bucodental y docente. He aprobado dos oposiciones obteniendo plaza.
He creado El Arte de Cuidar para compartir información rigurosa, recursos útiles y contenidos que hablan de la realidad sanitaria con cercanía y sensibilidad.
Fuentes y evidencia consultada
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Ficha de selección y uso de calzado, revisión de 2025.
- International Organization for Standardization. ISO 20347:2021. Personal protective equipment — Occupational footwear.
- Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. Reglamento (UE) 2016/425 relativo a los equipos de protección individual.
- Cockayne S. y colaboradores. Slip-resistant footwear reduces slips among National Health Service workers: a randomised controlled trial.
- Kang L. P. y colaboradores. Influence of Footwear on Foot Comfort of Workers Engaged in Prolonged Standing Occupations: A Systematic Review.
- López-López D. y colaboradores. A review of the injuries caused by occupational footwear.
- Speed G., Harris K. y Keegel T. The effect of cushioning materials on musculoskeletal discomfort and fatigue during prolonged standing at work: a systematic review.
- Coenen P. y colaboradores. Associations of occupational standing with musculoskeletal symptoms: a systematic review with meta-analysis.
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